El protocolo del Filtro Final - RRHH -

 



Contraté bien. Y aun así tuve que despedirlo a los cuatro meses. Esa frase me la dijo un director de RRHH hace tiempo, y no se me ha ido de la cabeza. Había hecho todo bien: currículum filtrado, entrevista de competencias con metodología STAR, prueba psicotécnica validada, entrevista final con el manager del área. El candidato encajaba en todos los casilleros. Lo contrataron. A los cuatro meses tuvo que despedirlo. En el puesto real, bajo presión real, con un equipo esperando decisiones suyas, esa persona se paralizaba cada vez que había que decidir sin que nadie le diera antes el visto bueno. Ningún test se lo había dicho. Y la entrevista de competencias tampoco, porque el candidato contaba muy bien sus logros pasados, solo que los contaba siempre en plural, como si las decisiones nunca hubieran sido solo suyas. Nadie se paró a escuchar ese detalle. Llevo formado en PNL desde mi paso por la Universidad Católica de Murcia, y llevo más años todavía sentado frente a personas intentando entender por qué hacen lo que hacen, no lo que cuentan que hacen. Esa distancia entre lo que alguien dice de sí mismo y cómo procesa realmente la información es el terreno de mi último libro. No vengo a decir que el ATS, el test de personalidad o el assessment center no sirvan. Sirven, y lo explico en el primer capítulo. Lo que ninguna de esas herramientas hace es leer, en el momento exacto de la conversación final, cómo esa persona concreta va a comportarse en ese puesto concreto cuando nadie la esté evaluando. Eso es lo que desarrollo en El Protocolo del Filtro Final: doce filtros de la PNL aplicados a la entrevista que decide entre los dos o tres finalistas que ya superaron todo lo demás. → El Protocolo del Filtro Final — disponible en Amazon

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